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Busto de Zeus hallado en Otricoli (Sala Rotonda, Museo Pío-Clementino, Vaticano).

Zeus (en griego antiguo Ζεύς Zeús) es el «padre de los dioses y los hombres» en la mitología griega que gobernaba a los dioses del Olimpo como un padre a una familia, de forma que incluso los que no eran sus hijos naturales se dirigían a él como tal. Era el «rey de los dioses» que supervisaba el universo y era el dios del cielo y el trueno. Sus atributos incluyen el rayo, el águila, el toro y el roble.

Nombre

Zeus, poéticamente llamado con el vocativo Zeu pater (Zeus padre), es una continuación de Di̯ēus, el dios protoindoeuropeo del cielo diurno, también llamado Di̯eus Patēr (Padre Cielo). El dios es conocido bajo este nombre en védico (comp. Dyaus/Dyaus Pita), latín (comp. Júpiter, de Iuppiter), derivado de la forma básica dyeu- (brillar) y en la mitología germana y nórdica (comp. Ziu con el nórdico antiguo Týr), junto con el latín deus, dīvus y Dis (una variante de dīves), del sustantivo relacionado deiwos.

Para los griegos y romanos, el dios del cielo era también el dios supremo, mientras que esta función era desempeñada por Odín entre las tribus germánicas, por lo que no identificaban a Zeus/Júpiter con Tyr ni con Odín, sino con Thor (Þórr). Zeus es la única deidad del panteón olímpico cuyo nombre tiene una etimología indoeuropea tan transparente.

Papel y epítetos

Zeus desempeñaba un papel dominante, presidiendo el panteón olímpico de la Grecia Antigua. Engendró a muchos de los héroes con mujeres mortales y aparecía en muchos cultos locales. Aunque el «recolector de nubes» homérico era el dios del cielo y el trueno como sus equivalentes de Oriente Próximo, era también el artificio cultural supremo. En algunos sentidos, era para los griegos la encarnación de sus creencias religiosas y la deidad arquetípica.

Además de los epítetos locales que simplemente designaban al dios haciendo algo arbitrario en algún lugar particular, los epítetos o títulos aplicados a Zeus enfatizaban diferentes aspectos de su gran autoridad: Olimpio enfatizaba el reinado de Zeus sobre los dioses y sobre el festival panhelénico en Olimpia. Un título relacionado era Panhelenio (de todos los helenos), a quien estaba dedicado el famoso templo de Éaco en Egina. Como Xenio, Zeus era el patrón de la hospitalidad y los invitados, presto a vengar cualquier injusticia cometida contra un extraño (ξένος, xénos). Como Horquio era el vigilante de los juramentos. A los mentirosos que eran descubiertos se les hacía dedicar una estatua a Zeus, con frecuencia en el santuario de Olimpia. Como Agoreo, Zeus vigilaba los negocios en el ágora y castigaba a los comerciantes deshonestos. Como Polieo o "ciudadano" le estaba dedicado un santuario de Zeus Polieo en la Acrópolis de Atenas. Como Egidoco (Αγιδούχος) o Egíoco (Αγίοχος) era el portador de la égida, con la que infundía terror al impío y sus enemigos. Otros derivan este epíteto de αίξ (‘cabra’) y οχή (‘crianza’), tomándolo como una alusión a la leyenda de Zeus mamando del pecho de Amaltea. Como Miliquio (‘amable’, ‘melifluo’ o ‘meloso’) subsumió un arcaico daimon ctónico apaciguado en Atenas. Como Taleo (‘solar’) fue adorado en Creta. Como Zeus Cronión (‘hijo de Cronos’), amontonador de nubes. Como Zeus Casio, honrado en el Monte Casio en Siria, con una fiesta anual.

Se lo adoraba en Pelusio, en Seleucia Pieria, en la isla de Delos y en la de Córcira. Derivado del dios semítico Baal Safón (lanzador del rayo). En su origen ugarítico era considerado un dios de la navegación. Como Zeus Labrando fue adorado en Caria. Su sede sagrada fue Labraunda y era representado sujetando un hacha de doble filo (labrys). Está relacionado con el dios hurrita del cielo y la tormenta, Teshub. Como Zeus Eleuterio (λευθέριος o λευθερεύς), recibe este nombre cuando se alude a su condición de «libertador» o «portador de la libertad». Los griegos antiguos siempre han dado un gran valor a la libertad y por ello asociaban este atributo a Zeus, el cual era también asociado a Eros y Dioniso en algunas zonas del Ática. En honor a esta versión del dios se realizaba una fiesta en varias ciudades griegas llamada Eleuterias.

Biografía mitológica

Nacimiento

Cronos fue padre de varios hijos con Rea: Hestia, Deméter,Hera, Hades y Poseidón, pero se los tragó tan pronto como nacieron, ya que Gea y Urano le habían revelado que estaba destinado a ser derrocado por su propio hijo, tal como él había destronado a su padre.

Pero cuando Zeus estaba a punto de nacer, Rea pidió consejo a Gea para urdir un plan que lo salvara, y así Cronos tuviera el justo castigo a sus actos contra Urano y contra sus propios hijos. Rea se escondió en la isla de Creta, donde dio a luz a Zeus. Luego engañó a Cronos, dándole una piedra envuelta en pañales que éste tragó en seguida sin desconfiar.

Rea escondió a Zeus en una cueva del monte Ida en Creta. Según diversas versiones de esta historia, Zeus fue criado:

  1. Por Gea.
  2. Por una cabra llamada Amaltea, mientras una compañía de Curetes o Coribantes (soldados o dioses menores) bailaba, gritaba y daba palmadas para hacer ruido y que Crono no oyese los llantos del niño.
  3. Por una ninfa llamada Adamantea. Puesto que Cronos gobernaba la tierra, los cielos y el mar, ella lo escondió colgándolo con una cuerda de un árbol, de forma que quedaba suspendido entre la tierra, el mar y el cielo, siendo pues invisible a su padre.
  4. Por una ninfa llamada Cinosura. En agradecimiento, Zeus la subió entre las estrellas tras su muerte.
  5. Por la ninfa Melisa o por la Melisa que era hija de Meliseo, rey de Creta. Melisa alimentó a Zeus con miel y leche de cabra.
  6. Por una familia de pastores a cambio de la promesa de que sus ovejas estarían a salvo de los lobos.

La Titanomaquia

Tras hacerse adulto, Zeus obligó a Cronos a regurgitar primero la piedra y después a sus hermanos en orden inverso al que los había tragado. En algunas versiones, Metis le dio a Cronos un emético para obligarlo a vomitar los bebés, y en otras Zeus abrió el estómago de Cronos.

Entonces Zeus liberó a los hermanos de Cronos, los Hecatónquiros y los Cíclopes, de su mazmorra en el Tártaro y mató a su guardiana, Campe. Como muestra de agradecimiento, los Cíclopes le dieron el trueno, el rayo o el relámpago, que habían sido previamente escondidos por Gea.

En una guerra llamada la Titanomaquia, Zeus y sus hermanos y hermanas junto con los Hecatónquiros y Cíclopes, derrocaron a Cronos y a los otros Titanes[1], que fueron encerrados en el Tártaro, un lugar húmedo, lúgubre, frío y neblinoso en lo más profundo de la Tierra y allí quedaron custodiados por los Hecatónquiros. Atlas, uno de los titanes que luchó contra Zeus, fue castigado a sostener la bóveda celeste.

Tras la batalla con los Titanes, Zeus se repartió el mundo con sus hermanos mayores, Poseidón y Hades, echándoselo a suertes: Zeus consiguió el cielo y el aire, Poseidón las aguas y Hades el mundo de los muertos (el inframundo). La antigua tierra, Gea, no podía ser reclamada y quedó bajo el dominio de los tres según sus capacidades, lo que explica por qué Poseidón era el dios de los terremotos y Hades reclamaba a los humanos que morían.

Gea estaba resentida por cómo Zeus había tratado a los Titanes, porque eran sus hijos. Poco después de subir al trono como rey de los dioses, Zeus tuvo que luchar con otros hijos de Gea, los monstruos Tifón y Equidna. Zeus derrotó a Tifón atrapándolo bajo una montaña, pero dejó a Equidna y a sus hijos con vida como desafío para futuros héroes.

Las mujeres de Zeus

Zeus era hermano y marido de Hera, con quien tuvo a Ares, Hebe y Hefesto, aunque algunas fuentes dicen que Hera tuvo a Hefesto sola. Algunos autores incluyen a Ilitía y Eris como hijas suyas.

Zeus es famoso por sus conquistas de muchas mujeres mortales, entre las que destacan Sémele, Alcmena, Ío, Europa y Leda y ninfas, de las que nacieron los fundadores de muchas dinastías helénicas. La mitografía olímpica recoge incluso uniones con las diosas Leto, Deméter, Dione y Maya.

Muchos mitos muestran a una Hera muy celosa de estas conquistas amorosas y enemiga sistemática de todas las amantes de Zeus y de los hijos que tenían con él. Durante un tiempo, una ninfa llamada Eco tuvo el trabajo de distraer a Hera de estas aventuras hablándole incesantemente. Cuando Hera descubrió el engaño, maldijo a Eco a pronunciar sólo las palabras de los demás. Hera también se representa despreciando profundamente a Ganimedes, un muchacho troyano a quien Zeus llevó al Olimpo para ser copero de los dioses, además de erómeno suyo.

Los llamados «raptos» (en realidad violaciones) de Zeus no eran aventuras amorosas sino sucesos míticos que se sucedían en los cultos locales a ninfas del agua o los bosques, que eran suplantadas por el orden patrilineal olímpico imperante, provocando una revolución cultural, social y religiosa, o al menos una reforma radical de las creencias antiguas y una lectura reinterpretada de las prácticas religiosas establecidas. Resulta notable que ninguno de estos raptos involucrase a las diosas olímpicas.

Zeus solía engendrar con las ninfas el progenitor epónimo de una estirpe de reyes que sobreviviría hasta épocas heroicas o históricas arcaicas. En muchos casos Hera, la «celosa» diosa que representaba las tradiciones religiosas conservadoras, se vengaba atrozmente de la desleal «desertora», quien sucumbía al nuevo orden. Cuando la raptada era humana, su madre era siempre una ninfa o semidiosa.

Cultos

Cultos panhelénicos

El principal centro donde los griegos se reunían para rendir honores al rey de sus dioses era Olimpia. El festival cuatrienal que se celebraba allí incluía los Juegos olímpicos. Había también un altar dedicado a Zeus construido no de piedra, sino de ceniza, procedente de los restos acumulados durante muchos siglos de animales sacrificados allí en honor a la deidad.

Además de los principales santuarios situados entre polis, no había formas de culto a Zeus que compartiese todo el mundo griego. La mayoría de los títulos enumerados más abajo, por ejemplo, podían encontrarse en ciertos templos griegos desde Asia Menor hasta Sicilia. Determinados rituales se celebraban de la misma forma también: sacrificar un animal blanco sobre un altar elevado, por nombrar uno.

Algunos cultos locales

Además de los títulos y conceptos panhelénicos enumerados anteriormente, los cultos locales mantuvieron sus propias ideas idiosincrásicas sobre el rey de los dioses y los hombres. A continuación se enumeran algunas de ellas:

  • Con el epíteto Etneo fue adorado en el Etna, donde hubo una estatua suya y se celebraba en su honor una fiesta local llamada Etnea.
  • Como Eneio o Enosio fue adorado en la isla de Cefalonia, donde tuvo un templo en el monte Enos.
  • Como Agamenón fue adorado en Esparta. Eustacio cree que el dios derivó este nombre del parecido entre él y Agamenón, mientras otros creen que es un simple epíteto que significa ‘el eterno’, de γν y μένων.

Zeus cretense

Con una excepción, los griegos reconocían unánimemente a Creta como lugar de nacimiento de Zeus. La cultura minoica contribuyó esencialmente a la antigua religión griega: «por un centenar de canales la vieja civilización se vació en la nueva», señaló Will Durant, y el Zeus cretense retuvo sus características juveniles minoicas. El hijo local de la Gran Madre, «una deidad pequeña e inferior que asumió los papeles de hijo y consorte», cuyo nombre minoico los griegos helenizaron como Velcanos, fue en su momento asumido como epíteto por Zeus, como ocurrió en muchos otros lugares, y pasó a ser venerado en Creta como Zeus Velcanos, el «Zeus-niño», a menudo simplemente Kouros.

En Creta, Zeus fue adorado en una serie de cuevas en Cnosos, Ida y Palaicastro. En la época helenística se fundó un pequeño santuario dedicado a Zeus Velcanos en el yacimiento de Hagia Triada. Monedas aproximadamente contemporáneas de Festos muestran la forma bajo la que fue adorado: un joven sentado entre las ramas de un árbol, con un gallo sobre las rodillas. En otras monedas cretenses Velcanos es representado como un águila y junto a una diosa celebrando un matrimonio místico. Inscripciones en Gortina y Licto registran una fiesta Velcania, demostrando que Velchanios fue aún ampliamente venerado en la Creta helénica.

Las historias de Minos y Epiménides sugieren que estas cuevas fueron alguna vez usadas para la adivinación incubadora por reyes y sacerdotes. El escenario dramático de las Leyes de Platón está en la ruta de peregrinaje a uno de estos sitios, enfatizando el conocimiento arcaico de Creta. Allí Zeus fue representado en el arte como un joven de largos cabellos en lugar de como un adulto maduro, y en los himnos se apelaba a él como ho megas kouros, ‘el gran joven’. Estatuíllas de marfil del «niño divino» fueron desenterradas cerca del laberinto de Cnosos por sir Arthur Evans.

Junto con los Curetes, un grupo de extáticos bailarines armados, Zeus presidía el riguroso entrenamiento militar y atlético y los ritos secretos de la paideia cretense. El mito de la muerte del Zeus cretense, localizado en varios yacimientos montañosos aunque mencionado solo en una fuente relativamente tardía, Calímaco, junto con la afirmación de Antonino Liberal de que un fuego se encendía anualmente desde la cueva de nacimiento que el infante compartió con un enjambre mítico de abejas, sugiere que Velcanos había sido un espíritu vegetativo anual.

El escritor heleno Evémero aparentemente propuso la teoría de que Zeus había sido en realidad un gran rey de Creta y que su gloria lo habría lentamente transformado tras su muerte en una deidad. Las obras de Evémero no se han conservado, pero los escritores patrísticos cristianos asumieron la sugerencia con entusiasmo.

Zeus Eleuterio

Zeus Eleuterio (en griego λευθέριος, 'Eleutherios' o λευθερεύς, 'Eleutheréus') es uno de los nombres dados a Zeus, rey de los dioses olímpicos en la mitología griega. Recibe este nombre cuando se alude a su condición de «libertador» o «portador de la libertad». En honor a esta versión del dios se realizaba una fiesta en varias ciudades griegas llamada Eleuterias.

En Samos

Tras la caída de la tiranía de Polícrates hacia el 522 a. C., Samos fue gobernada por Meandro, quien había sido secretario del tirano. Marcando un contraste con el régimen anterior, Meandro instituyó un culto a Zeus Eleuterio.

En Atenas

En el Ágora de Atenas, se construyó un pórtico (stoa) dedicado a Zeus llamándolo Eleuterio por ser el defensor de la libertad y la integridad del pueblo. El mismo estaba situado junto de la Stoa Basileos. Este pórtico se comenzó a construir en la década de 430 a. C. y se terminó en 409-408 a. C.

En Platea

Tras la victoria griega sobre los persas en la batalla de Platea del año 479 a. C., el general y regente espartano Pausanias llevó a cabo un sacrificio a Zeus Eleuterio en el ágora de la ciudad de Platea. El texto de una inscripción del siglo III a. C., hallada en 1971 por el arqueólogo griego Theodoros Spyropoulos cerca de las murallas de Platea, demuestra que unos dos siglos después de la batalla existía en la ciudad un culto a "Zeus Libertador y la Concordia de los griegos", así como un certamen atlético en honor de los "combatientes contra los bárbaros por la libertad de los griegos". En la ciudad se celebraba cada cinco años un festival conocido como Eleuterias, consagrado justamente al dios griego bajo esta denominación, así como se le construyó un templo con el mismo objetivo.

En Siracusa

Asimismo, en la antigua Siracusa, también se construyó y consagró un templo a Zeus Eleuterio en 465 a. C.

Zeus Liceo en Arcadia

El epíteto Liceo (Lykaios, ‘lobuno’) es asumido por Zeus sólo en relación con las fiestas arcaicas de las Liceas en las faldas del monte Liceo, el pico más alto de Arcadia. Zeus tenía sólo una relación formal con los rituales y mitos de este primitivo rito de paso, con una antigua amenaza de canibalismo y la posibilidad de una transformación en hombre lobo de los efebos que participaban. Cerca del antiguo montón de cenizas donde los sacrificios se celebraban había un recinto prohibido donde, supuestamente, ninguna sombra era jamás proyectada. Según Platón, cierto clan se reuniría en la montaña para realizar un sacrificio cada nueve años a Zeus Liceo, y mezclarían un único trozo de entrañas humanas con las del animal. Se decía que quien comía la carne humana se transformaba en un lobo, y sólo podía recuperar su forma original si no volvía a comer carne humana hasta que hubiese terminado el siguiente ciclo de nueve años. Hubo juegos relacionados con las Liceas, retirados en el siglo IV a. C. a la primera urbanización de Arcadia, Megalópolis, donde un templo principal fue dedicado a Zeus Liceo.

Zeus subterráneo

Aunque la etimología indica que Zeus era originalmente un dios del cielo, muchas ciudades griegas honraban a un Zeus local que vivía bajo tierra. Los atenienses y sicilianos adoraban a Zeus Meiliquios, mientras otras ciudades tenían a Zeus Ctonio (terrestre), Catactonio (subterráneo) y Plusio (dador de riquezas). Estas deidades podían ser representadas como serpientes o con forma humana en el arte, o de ambas maneras juntas para mayor énfasis. También recibían ofrendas de víctimas animales negras en pozos hundidos, como se hacía con deidades ctónicas como Perséfone y Deméter, y también con los héroes en sus tumbas. Los dioses olímpicos, por el contrario, recibían normalmente sacrificios de víctimas blancas sobre altares elevados.

En algunos casos, las ciudades no estaban completamente seguras de si el daimon para quien realizaban el sacrificio era un héroe o un Zeus subterráneo. De ahí que el altar en Lebadea en Beocia pudiera corresponder al héroe Trofonio o a Zeus Trofonio (el criador), según se consulte a Pausanias o a Estrabón. El héroe Anfiarao era adorado como Zeus Anfiarao en Oropo, a las afueras de Tebas, y los espartanos tenían incluso un altar a Zeus Agamenón.

Oráculos de Zeus

Aunque la mayoría de los oráculos solían estar dedicados a Apolo, los héroes o diversas diosas como Temis, algunos lugares oraculares fueron dedicados a Zeus.

El oráculo de Dódona

El culto a Zeus en el Oráculo de Dódona en Epiro, donde hay evidencias de actividad religiosa a partir del II milenio a. C., tenía su centro en un roble sagrado. Cuando la Odisea fue compuesta (sobre el 750 a. C.), las profecías eran realizadas por sacerdotes descalzos llamados Selloi, que yacían en el suelo y observaban el susurro de las hojas y las ramas.

En la época en la que Heródoto escribió sobre Dódona, las sacerdotisas llamadas peleiades (palomas) habían reemplazado a estos sacerdotes. En Dódona la consorte de Zeus no era Hera sino la diosa Dione, cuyo nombre es la forma femenina de «Zeus». Su posición como titánide sugiere según algunos que puede haber sido una deidad prehelénica más poderosa, y quizás la ocupante original del oráculo.

El oráculo de Siwa

El oráculo de Amón del oasis de Siwa, en el desierto occidental de Egipto, no quedaba dentro de los límites del mundo griego antes de Alejandro Magno, pero aun así tenía gran influencia en los griegos durante la era arcaica: Heródoto menciona consultas a Zeus Amón en su relato de las Guerras Médicas.

Zeus Amón era especialmente honrado en Esparta, donde existía un templo dedicado a él en la época de la Guerra del Peloponeso. Después de que Alejandro hiciese una incursión en el desierto para consultar el oráculo de Siwa, surgió el personaje de la sibila libia.

Zeus y los dioses extranjeros

Zeus fue identificado con el dios romano Júpiter y estaba asociado en la imaginación sincrética clásica con algunos otros dioses, tales como el egipcio Amón y el etrusco Tinia. Junto con Dioniso, Zeus absorbió el papel del dios jefe frigio Sabacio en la deidad sincrética conocida en Roma como Sabazius. Algunos mitólogos comparativos modernos lo alinean con el hindú Indra.[2]

Zeus en la Biblia

En el Antiguo Testamento

Estatua de Zeus.

Zeus aparece con los epítetos de Olimpico y Xenio en el Segundo Libro de los Macabeos (6:1-2). En el año 167 a. C., el rey heleno, Antioco IV Epífanes, envía a un anciano ateniense para obligar a los judíos a quebrantar las leyes de Dios y para profanar el Templo de Jerusalén y el del monte Guerizim.

El Templo de Jerusalén es consagrado a Zeus Olimpico y el templo de Guerizim se dedicó a Zeus Xenio. En el Templo de Jerusalén pudo haberse puesto al ídolo de Afrodita ya que había prostitutas sagradas.

Esta y otras profanaciones provocaron la rebelión de los judíos dirigidos por los Macabeos y la guerra helenojudía por la Ley de Dios y la libertad de los judíos.

En 2 Macabeos 11:21 se menciona el año de Zeus Corintio.

En el Nuevo Testamento

En Hechos 14:8-18, Pablo de Tarso y Bernabé son confundidos en Listra, al curar a un cojo de nacimiento, con Zeus y Hermes. En algunas versiones de la Biblia se les llama Júpiter y Mercurio. Bernabé, aunque no toma la iniciativa, es considerado como la figura principal y Pablo su intérprete. El sacerdote de Zeus les desea ofrecer un sacrificio junto a toda la gente y les llevó toros y adornos florales.

Allí Pablo y Bernabé aclaran que no son Zeus y Hermes y que son hombres y no dioses. Aprovechan esta confusión para evangelizarlos y hablar del Dios Verdadero. Pero les fue difícil hacerlos desistir del sacrificio y, por causa de unos judíos de Antioquía y de Iconio, apedrearon a Pablo, dandolo por muerto.

Referencias

  1. Consultar Nefilim
  2. Zeus
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