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Las Tribus de Israel son las doce tribus conformadas por los descendientes de Abraham, Isaac, Jacob (Israel) y los doce hijos de este último, más los dos hijos de José. Ellos formaron las doce tribus de Israel entre las que Josué repartió la Tierra Prometida tras el regreso de Egipto.

Historia

Los hijos de Jacob y sus descendientes son designados israelitas o hijos de Israel [1]. Si bien en el campo científico, la historia del antiguo Israel hasta comienzos del primer milenio antes la era cristiana permanece en parte considerable algo desconocida, los investigadores suelen ubicar el establecimiento de los hebreos en Canaán hacia el año 1220 a. C.. Los antiguos israelitas constituían el grupo étnico monoteísta que hablaba hebreo en el levante mediterráneo, habitando parte considerable del Canaán durante los períodos Tribal y Monárquico (siglos XV-VI a.C).

El término bíblico israelitas, también conocido como las "Doce Tribus" o "Hijos de Israel" significa tanto los descendientes directos del patriarca Jacob como las poblaciones del reino unido de Judá e Israel (1030-930 a. C.). En el período posterior al exilio babilónico (siglo V a.C.), el remanente de las tribus israelitas pasa a constituir dos grupos: los judíos (pobladores de Judea y Galilea) y los samaritanos (habitantes de Samaria).

Los hijos de Israel

  • Rubén
  • Simeón
  • Leví
  • Judá
  • Dan
  • Neftalí
  • Aser
  • Gad
  • Isacar
  • Zabulón
  • José, representado eventualmente por sus hijos:
    • Efraín
    • Manasés
  • Benjamín

Once de los hijos de Jacob nacieron en Padan-Aram), excepto el último hijo de Jacob, Benjamín, que nació en el camino entre Betel a Efrat. Los hijos de Jacob fueron importantes líderes y tradicionalmente se los conoce como Shivtei Kah, debido a que fueron los "Fundadores de las Tribus de Dios".

Los doce hijos de Jacob vivieron todos en el período durante el cual Rubén vivió: el primer hijo de Jacob, se sostiene, los sobrevivió a todos. Pero ubicar a los hijos de Jacob dentro del marco de historia no resulta fácil. Con todo, generalmente suele ubicárselos en algún momento anterior al período de los Jueces y al período Monárquico, cuyos inicios se remontan a los siglos XII y XI a. C., respectivamente. En lo que concierne al punto de vista científico, el historiador Michael Brenner indica que "la historia de Israel hasta comienzos del primer milenio anterior a la era cristiana nos es en gran parte desconocida". Sin embargo, salvo raras excepciones, existe por lo general consenso en ubicar a los hijos de Jacob y a la conquista del Canaán en el siglo XIII a. C. La historiadora Gabrielle Sed-Rajna ubica el establecimiento de los hebreos en Canaán hacia 1220 a. C., cosa que es también sostenida por la arqueóloga Sarah Kochav. Coincidente con ambas es la posición del rabino e historiador Josy Eisenberg.

Tribus perdidas

Tras el cautiverio en Nínive, que afectó solamente al norteño Reino de Israel, habrían desaparecido las diez tribus que lo constituían. Con todo, es posible que no todo el pueblo del reino de Israel haya sido deportado, sino grupos de personas representativas y sus familias, tal vez con algunos o numerosos acompañantes.

Aún hoy hay grupos de judíos que proclaman ser descendientes de alguna de las tribus de Israel, como las comunidades de judíos de África y Asia. Estos son, entre otros: los Bene Israel, judíos de la India, que creen haber llegado allí después de la destrucción del Primer Templo; los judíos de Assam, pertenecientes a la tribu perdida de Manasés; los falashas de Etiopía, a quienes se ha reconocido como la tribu perdida de Dan; las sectas judaizantes de Japón, que no sólo creen ser la tribu perdida de Zabulón, sino que la familia imperial de Japón comparte ese linaje.

Territorios de las tribus

De todas las tribus, la de Leví se dedicó al sacerdocio por mandamiento divino, por lo que no se le asignó tierra. En cuanto a José, en el reparto de las doce tribus se trató como tribu a cada uno de sus descendientes, es decir, sus hijos Efraín y Manasés, dado eran poderosos y podrían conquistar las tierras que les asignaba; es por esto por lo que a Efraín y a Manasés se les otorgó tierras entre los doce, sin que se mencione a la tribu de su padre, José, de la que ambos eran representantes.

La división geográfica que se practicó fue la siguiente:

  • La tribu de Judá obtuvo el territorio de la parte occidental del Mar Muerto, conteniendo los desiertos de Idumea.
  • La tribu de Simeón obtuvo el territorio al oeste del de Judá y confinado al sur con el desierto y a la parte occidental con el Mediterráneo y los filisteos.
  • La de Benjamín tenía al sur la de Judá y por el este lindaba con el Jordán y el Mar Muerto.
  • La de Dan se hallaba al norte de la de Simeón.
  • La de Efraín estaba al norte de las de Dan y Benjamín, lindando al este con el Jordán.
  • La de Manasés, una parte estaba al oriente del Jordán y la otra tenía el territorio a la parte del norte de la de Efraín.
  • La de Isacar tenía al oriente al Jordán, al sur la segunda mitad de Manasés y por el oeste llegaba hasta el Mediterráneo.
  • La de Zabulón estaba situada al norte de la de Isacar.
  • La de Aser tenía al este las de Zabulón y Neftalí, al norte el Líbano y por el oeste Fenicia y el Mediterráneo.
  • La de Neftalí estaba entre la de Aser y primera mitad de Manasés y tenía al norte el Líbano y al sur la de Zabulón.
  • La de Rubén y la de Gad estaban a la parte oriental del Mar Muerto y del Jordán.

En cuanto a las ciudades levíticas y de refugio se constituyeron como tales las siguientes: Hebrón, Lábala, Jether, Ain, Gabae, Ion, Gazer, Cesión, Bet-Horón, Kibsaim, Damna, Masal, Ceder, Jaser, Manain, entre otras. Las doce tribus se agruparon en dos reinos: Judá (esencialmente la tribu de Judá, la de Benjamin y parte de la de Leví, que no tenía tierras) e Israel (todas las demás).[2]

Simbología Teológica

Las doce tribus de Israel se convirtieron en emblema del pueblo de Dios. Como categoría simbólico-teológica, el número 12 pasará a simbolizar siempre al pueblo de la alianza. Así lo utilizan los escritos tardíos del judaísmo y los del Nuevo Testamento cristiano.

Jesús escoge a doce de sus discípulos, a quienes llamó "apóstoles", para simbolizar que con ellos está dando inicio a un nuevo pueblo de Dios, con una nueva ley (el Evangelio) y una nueva Tierra Prometida (el Reino de los Cielos). Así, en el relato de la comúnmente llamaron los sobrantes en "doce canastos", indicando con ello que todo aquel que forme parte del nuevo pueblo de Dios será siempre saciado por el verdadero pan del cielo (Cristo). El apocalipsis, por su parte, dará la cifra de los salvados en los tiempos finales o escatológicos: 144,000, que resulta de la multiplicación de 12 x 12 x 1000, siendo el primer 12 símbolo del primer pueblo de Dios (Israel) y el segundo del nuevo pueblo de la alianza (la Iglesia), mientras el número 1000 indica una gran cantidad de hombres, no precisada, pero tampoco infinita.[3]

Referencias

  1. En hebreo: לארשי ינב, Bnei Israel; en árabe: ﻲﻨﺑ ﻞﻴﺋﺍﺮﺳﺍ, Bani Isra'il
  2. Tribus de Israel
  3. Las tribus de Israel
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